Desafíos del trastorno bipolar en adultos mayores

Experto en neuropsiquiatría, explica los desafíos de cómo un diagnóstico erróneo por demencia puede afectar la calidad de vida de un adulto mayor. 

El trastorno bipolar presenta desafíos únicos en adultos mayores, desde el manejo de la enfermedad a largo plazo hasta diagnósticos erróneos. Diego Sarasola, médico especialista en neuropsiquiatría, explica las barreras en el tratamiento y brinda consejos para la familia del paciente. 

¿Qué es la bipolaridad?

La bipolaridad es un trastorno mental crónico caracterizado por cambios extremos en el estado de ánimo, incluyendo episodios de manía o hipomanía y depresión. Estos episodios no necesariamente se alternan y pueden ser más recurrentes conforme la persona va envejeciendo.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan los adultos mayores que sufren de trastorno bipolar?

Es importante hacer una diferenciación, existen dos grandes grupos, el primero es de los pacientes que han sido diagnosticados bipolares desde joven y que ahora es un adulto mayor, y el segundo son los pacientes que no tenían antecedentes y empiezan con su cuadro de bipolaridad pasados los 60 años. El desafío en el primer caso, es sobrellevar la enfermedad que arrastran por varios años y están cansados de la medicación y de seguir con los controles médicos, afrontar esto a una edad avanzada y con otras enfermedades agregadas es una dificultad. En el segundo grupo el desafío es mayor, porque cuando un paciente arranca con este tipo de cuadro es necesario realizar una serie de diagnósticos diferenciales, para descartar enfermedades como demencia es muy propenso a tener un mal diagnóstico.

 ¿Cómo influye un diagnóstico erróneo en la calidad de vida del paciente?

Un diagnóstico erróneo puede impactar drásticamente en la calidad de vida del paciente. La demora en el diagnóstico prolonga el inicio del tratamiento, exacerbando las consecuencias negativas como más hospitalizaciones y problemas legales. La clave es buscar ayuda ante cambios notables en el comportamiento, especialmente si son desconocidos para la familia. Es esencial no hacer diagnósticos por cuenta propia, sino acudir a un especialista para una evaluación adecuada y determinar si se trata de bipolaridad u otra enfermedad neurológica.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento disponibles y cómo difieren para este grupo especial de edad?

Es esencial considerar tanto el tratamiento farmacológico como el no farmacológico para este grupo de edad. Los estabilizadores del estado de ánimo son fundamentales, aunque las dosis pueden ser más limitadas en adultos mayores. Sin embargo, la composición del fármaco no varía significativamente. Se debe tener precaución, especialmente si el adulto mayor está bajo tratamiento para otras enfermedades.

¿Cuáles son las barreras comunes de los adultos mayores que sufren este trastorno en su tratamiento?

Las barreras más comunes en el tratamiento de adultos mayores con este trastorno son culturales, como el estigma y la falta de conocimiento. La percepción familiar de capricho o locura también obstaculiza. Además, hay resistencia a consultar a psiquiatras. El desconocimiento, tanto de la familia como del personal de salud, es otra barrera importante, ya que muchas veces se consideran simples manías propias de la edad. La falta de formación en patologías de adultos mayores en los profesionales de la salud agrava este problema. La accesibilidad geográfica y económica también son obstáculos significativos.

¿Cómo influye el apoyo social y emocional, cuál es el futuro en el tratamiento del trastorno bipolar?

El apoyo emocional es esencial pero no suficiente en el tratamiento. Los lazos familiares actúan como una barrera de contención primordial, requiriendo empatía y paciencia para comprender la enfermedad mental crónica, que no siempre es evidente físicamente. Esto puede generar sentimientos de culpa y tristeza en los cuidadores. Por tanto, es crucial trabajar tanto con el paciente como con la familia para abordar estas dificultades.

Soy optimista sobre el futuro. Los fármacos presentan menos efectos adversos, y los dispositivos no farmacológicos están en aumento. Los tratamientos multidisciplinarios y los avances en aspectos cognitivos son prometedores para combatir el deterioro. La clave está en la difusión y comprensión de la enfermedad para una mejor integración y tratamiento. La ciencia busca desarrollar medicamentos que estabilicen emociones con efectos adversos mínimos.

El mensaje que quiero transmitir es que la consulta psiquiátrica es esencial y debe tomarse como cualquier otro chequeo médico. Los trastornos bipolares no tratados pueden evolucionar y tener consecuencias graves.

 EL DATO 

La prevalencia de enfermedad bipolar es del 0,5 al 2% de la población general.

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