La reciente llegada de Uber a Loja ha generado el rechazo de parte del gremio tradicional de taxistas, mientras experto en derecho advierte que la normativa vigente no permite sancionar conductores de apps hasta que exista una regulación clara.
El gremio de taxistas de Loja atraviesa un momento de tensión con la aparición de plataformas de transporte por aplicación móvil. Según dirigentes del gremio, la entrada de Uber —y otras similares que podrían llegar próximamente— amenaza el mercado tradicional, ya saturado, y podría fomentar la informalidad en el servicio.
Sin embargo, desde el ámbito jurídico, la situación es distinta.
Para el subdirector de la modalidad presencial de la carrera de Derecho de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), Jaime Andrés Celi, “actualmente no existe norma que permita una sanción automática contra conductores que usan aplicaciones”. Esto coincide con el fallo reciente de Corte Constitucional del Ecuador, que en su sentencia 106-20-IN/24 declaró inconstitucional penalizar a quienes ofrecen transporte sin regulación específica.
La Corte consideró que sancionar a conductores que usan apps digitales vulnera derechos como la libertad de empresa, el empleo y la contratación. En concreto, la multa de 920 USD, la resta de puntos en la licencia y la retención del vehículo prevista en el artículo 386 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) ya no puede aplicarse si no existe un marco regulatorio.
Para Celi, el principio de legalidad exige que toda sanción esté previamente prevista en la ley y que la persona sancionada tenga derecho al debido proceso: “No basta con una boleta de tránsito; si no hay norma, no puede haber sanción”. Según su interpretación, quienes en Loja ya utilizan Uber están ejerciendo una actividad no sancionable.
No obstante, el dilema continúa: más de 40.000 conductores en todo el país operan en un limbo legal, mientras la Asamblea Nacional del Ecuador no ha promulgado una norma que regule los servicios de movilidad mediante apps. Esto deja al sistema de transporte en una zona gris, con tensiones entre taxistas tradicionales, usuarios que demandan alternativas más modernas, y autoridades que aún debaten el marco regulatorio.
Para Celi, la apertura de servicios como Uber puede ser una oportunidad: ofrece a los ciudadanos mayor calidad, fomenta la competencia sana, y genera nuevas fuentes de trabajo. Pero subraya que solo con regulación clara y ordenada este modelo podrá convivir con el transporte convencional de forma justa y segura.
Mientras tanto, en la ciudad ya opera la plataforma Uber, la cual ha logrado captar la atención de los lojanos.
“Me gusta utilizar Uber porque es una aplicación segura, tienes los datos del conductor y ellos los tuyos, eso me da seguridad, aparte, los costos se me hacen agradables, ya que vivo alejado de la ciudad, por tal motivo me conviene utilizar este servicio” menciona David Pineda, ciudadano.
Por el momento, la ley ampara a las aplicaciones de taxismo y no hay motivos legales de sanciones, por su parte, el gremio de taxistas de la localidad deberá acogerse a esta medida hasta que se debate la ley.

