Moradores y autoridades de la parroquia lojana advierten un incremento sostenido de hechos delictivos que afecta la tranquilidad y el turismo. La escasez de recursos por parte de la Policía Nacional, como patrulleros y personal, profundiza la preocupación ciudadana.
La parroquia de Vilcabamba, tradicionalmente reconocida por su paz, buen vivir y vocación turística, atraviesa un escenario de creciente inseguridad que mantiene en alerta a sus habitantes. Así lo manifestó el concejal del cantón Loja, Adálber Gaona, quien señaló que la problemática no es exclusiva de los últimos meses, sino que se ha intensificado a lo largo de los años.
De acuerdo con el edil, el valle daba una acogida única en el país, por sus paisajes, por su gente y en especial, por la particularidad del clima, lamentablemente añade que, el sector suroriental del cantón Loja han registrado un incremento de hechos delictivos. “Vilcabamba ha sido sinónimo de tranquilidad, de convivencia armónica con la naturaleza y de desarrollo turístico. Hoy vemos con preocupación cómo esa percepción se está deteriorando con el paso del tiempo”, afirmó.
Uno de los hechos que más inquietud ha generado en la ciudadanía es el reciente homicidio en la parroquia, sucesos que, si bien estarían vinculados a conflictos específicos entre personas involucradas, han provocado temor generalizado y una sensación de vulnerabilidad entre la población.
Las autoridades parroquiales y cantonales han solicitado de manera reiterada la intervención de los organismos competentes para reforzar la seguridad. Sin embargo, uno de los principales obstáculos señalados es la limitada logística con la que cuenta la Policía Nacional en la zona. Según testimonios recogidos por Diario La Hora, no existen suficientes patrulleros, en ocasiones no hay combustible para realizar rondas permanentes e incluso la comunidad ha tenido que colaborar para cubrir gastos básicos que permitan la vigilancia.
A esta preocupación se suma la falta de personal, tecnología e inteligencia policial especializada. El concejal Gaona hizo un llamado al Ejecutivo para que se disponga el despliegue de unidades especializadas en narcóticos, migración, investigación judicial e inteligencia, además de la implementación de controles tecnológicos que permitan monitorear el ingreso y salida de personas en la parroquia.
Desde la voz ciudadana, un habitante de Vilcabamba —quien solicitó mantener su identidad protegida— describió un ambiente marcado por el miedo, la zozobra y la incertidumbre. Aunque reconoció el trabajo operativo de la Policía Nacional en capturas puntuales, cuestionó la falta de comunicación y coordinación por parte de otras autoridades, especialmente tras una marcha pacífica realizada por la comunidad para exigir mayor atención en materia de seguridad.
El impacto de la inseguridad también se refleja en la economía local. Comerciantes y prestadores de servicios turísticos reportan una baja significativa en la afluencia de visitantes, particularmente durante el reciente feriado de Navidad. Esta situación ha derivado en la reducción de ingresos, despidos y el cierre de varios emprendimientos, afectando a uno de los pilares económicos de la parroquia.
Habitantes y autoridades coinciden en que la solución pasa por un trabajo articulado entre Gobierno Nacional, Gobernación, Policía, Municipio, Junta Parroquial y demás instituciones del Estado, con el respaldo de la comunidad y del sector privado. El objetivo común, señalan, es recuperar la seguridad, devolver la confianza a residentes y turistas, y preservar la esencia de Vilcabamba como un territorio de paz y bienestar.

