Moradores y docentes alertan sobre graves riesgos sanitarios por la mala calidad del agua y otras carencias básicas en esta parroquia rural de Chinchipe.
Una grave problemática sanitaria afecta a la parroquia rural Pucapamba, perteneciente al cantón Chinchipe, donde moradores y docentes han denunciado la deficiente calidad del agua que consumen diariamente las familias y los estudiantes de la Escuela ‘Ecuador’.
La preocupación se intensificó tras difundirse una imagen reciente que muestra el agua que llega a los hogares del sector: un líquido oscuro, embotellado en horas de la mañana, que es utilizado para el consumo humano, incluida la preparación de alimentos y el uso escolar. Esta situación ha generado alarma entre padres de familia, docentes y habitantes de la comunidad, ante los riesgos para la salud, especialmente de niñas y niños.
El docente Edgar Poma, de la Escuela Ecuador, confirmó a un diario local que el agua disponible en la parroquia no es apta para el consumo. “Justamente en este momento tenemos un agua que no es apta para el consumo humano”, señaló, al tiempo que explicó que incluso debe trasladar agua potable desde la ciudad de Loja para su uso personal durante la semana laboral.
Pucapamba depende de sistemas comunitarios de agua que no cuentan con tratamiento adecuado, una situación que se arrastra desde hace años pese a reiteradas solicitudes dirigidas a las autoridades competentes. Los moradores advierten que esta realidad vulnera derechos fundamentales como el acceso al agua segura, la salud y la educación.
A esta problemática se suma el estado de la vialidad, que según el docente se vuelve intransitable en época de invierno, con derrumbes, baches y falta de mantenimiento. “En invierno son verdaderos canales de agua y en verano el polvo asfixia”, indicó, haciendo un llamado a la coordinación interinstitucional para atender esta necesidad.
En el ámbito educativo, la Escuela Ecuador enfrenta además limitaciones en su infraestructura. El patio del plantel es de tierra y durante la temporada de lluvias se convierte en un lodazal, lo que impide el desarrollo normal de las clases de educación física y obliga a los estudiantes a trasladarse a la cancha central del barrio, exponiéndolos a riesgos viales.
Actualmente, la institución educativa atiende a ocho estudiantes, cuatro niñas y cuatro niños, quienes también carecen de un sistema de alcantarillado adecuado, ya que el pozo séptico existente ha cumplido su vida útil.
La comunidad de Pucapamba hace un llamado urgente al Gobierno Nacional, a la Prefectura de Zamora Chinchipe, al Municipio del cantón Chinchipe y al Gobierno Parroquial para que se atiendan estas demandas de manera articulada y prioritaria. Insisten en que el acceso al agua potable y a una infraestructura educativa digna no constituye un favor, sino un derecho constitucional que debe garantizarse sin más dilaciones.

