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DEPORTE. Personas de distintas edades practican running en la ciudad.

El running se apodera de Loja

Loja vive un auge deportivo marcado por el running. Niños, jóvenes, adultos y adultos mayores se han sumado a una práctica accesible que hoy se consolida como un espacio de encuentro, bienestar y formación de comunidad. 

En los últimos años, correr ha dejado de ser una actividad individual para convertirse en un movimiento social en la ciudad de Loja. Cada vez es más común observar a personas de distintas edades recorriendo parques, las avenidas principales o los senderos de manera recreativa o competitiva. Para muchos lojanos, el running dejó de ser una moda pasajera y se asentó como un estilo de vida vinculado a la salud física, la estabilidad emocional y el fortalecimiento de vínculos sociales.

Uno de los procesos que ha impulsado esta tendencia es el surgimiento de clubes deportivos y espacios comunitarios dedicados a promover esta disciplina. María Dolores Ruiz, comunicadora social y presidenta de Gacelas Running Team, destaca que la accesibilidad que tiene el running ha sido clave para su crecimiento.

“Es un deporte democrático, profundamente humano. En Loja pasó de ser algo aislado a convertirse en un fenómeno social. Personas de todas las edades se suman porque no requiere implementos costosos ni horarios específicos; solo se necesita el deseo de moverse”, señaló. Además acotó que después de la pandemia (Covid-19), iniciaron las primeras salidas grupales entre amigos, y con el paso del tiempo se fueron uniendo más y más personas, hasta convertirse en una actividad social llamativa y saludable.

Ruiz comenta que el impacto ha llevado a la creación de espacios inclusivos dentro del equipo que dirige. Entre los proyectos que comandan se encuentra “Pasos Dorados”, un programa gratuito destinado a adultos mayores en el Parque Lineal La Tebaida. Allí un instructor guía sus entrenamientos y promueve hábitos saludables, especialmente en personas que no habían practicado deporte antes.

La inclusión también contempla a los más pequeños. Cada año se organiza la carrera “Gacelas y Gacelitos”, un evento social que reúne a familias completas. Los niños recorren un kilómetro en distintas categorías, mientras que personas con discapacidad participan en su propia modalidad. “Buscamos que todos tengan un lugar. El deporte también es un espacio para visibilizar y abrir oportunidades”, asegura Ruiz.

En ese proceso, el running ha trascendido la actividad física y se conecta con iniciativas solidarias. En esta temporada navideña, el club impulsa una campaña de recolección de víveres, ropa y otros insumos destinados a la Fundación San Vicente de Paúl del Hospital Isidro Ayora. Además, proyectan señalizar un circuito seguro de cinco kilómetros para peatones y deportistas.

La experiencia de los corredores también refleja esa evolución. Karen Estefanía Salinas, licenciada en Comunicación Visual, retomó esta disciplina en 2022 motivada por los recuerdos familiares. El running ha logrado vincularla con personas y experiencias significativas:
“Cada pisada tiene una razón de ser. Correr es una lucha personal, un espacio donde uno se prueba a sí mismo, pero también una motivación para invitar a otros”, expresa.

Tanto Salinas como Ruiz coinciden en algunos consejos esenciales para quienes desean iniciar: comenzar despacio, mantener constancia, no compararse con otros corredores, hidratarse adecuadamente y usar calzado cómodo. “Tres días a la semana pueden ser suficientes. La clave está en disfrutar el proceso y respetar el propio ritmo”, enfatiza Ruiz.

Hoy la ciudad cuenta con múltiples grupos organizados, entrenamientos guiados, carreras recreativas, rutas señalizadas y comunidades que se han formado al calor de la disciplina. De a poco, el running se ha convertido en un espacio de encuentro colectivo, donde la meta no siempre es cruzar una línea, sino sentirse acompañado, saludable y parte de un entorno que se mueve.

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