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Fundación Arcoíris y el desafío minero

La organización ecológica señala que su trabajo se centra en la conservación del Parque Nacional Podocarpus, la investigación ambiental y la sensibilización ciudadana sobre los impactos de la minería.

La Fundación Ecológica Arcoíris mantiene acciones orientadas a la protección ambiental y al seguimiento de la actividad minera en zonas sensibles de la provincia, especialmente en áreas cercanas al Parque Nacional Podocarpus. La organización, creada en 1991 por estudiantes universitarios, nació con el objetivo de promover la conservación de este espacio natural, que en ese entonces se encontraba concesionado para actividades mineras.

El presidente de la fundación, Arturo Jiménez, explicó a La Hora que una de las primeras acciones de la organización fue impulsar gestiones para retirar concesiones mineras dentro del parque, lo que marcó un precedente a nivel nacional. “Todo el parque estaba concesionado a empresas mineras y uno de los primeros logros fue que se eliminaran esas concesiones dentro del Podocarpus”, señaló.

Según indicó, la actividad minera en sectores cercanos al parque continúa siendo una preocupación debido a sus efectos ambientales. Jiménez advirtió que la explotación a cielo abierto genera impactos visibles en la vegetación y el suelo, especialmente en zonas ecológicamente sensibles. “El tipo de minería que más se realiza es a cielo abierto y eso es mucho más grave porque se elimina la vegetación y se erosiona el suelo en una zona muy sensible ecológicamente”, manifestó.

La fundación también ha desarrollado estudios para evaluar posibles impactos de la minería en recursos hídricos. Uno de los análisis se realizó en la cuenca del río San Luis, donde se identificó presencia de mercurio en sedimentos. Aunque no existen evidencias concluyentes sobre contaminación directa en la ciudad de Loja, la organización considera que el tema requiere mayor investigación académica y seguimiento técnico.

Además del monitoreo ambiental, la Fundación Arcoíris trabaja en programas comunitarios orientados a promover actividades productivas sostenibles como alternativa a la minería. Estas iniciativas incluyen apoyo a sistemas agrícolas, manejo de fincas y proyectos relacionados con café, cacao y ganadería sostenible, especialmente en sectores de Zamora Chinchipe y zonas rurales de Loja.

Jiménez señaló que el enfoque de la organización no es confrontar a los mineros, sino promover la conservación y la información ambiental. “Nuestro rol es apoyar la conservación del área protegida y sensibilizar a la población sobre los problemas que genera la minería”, indicó.

Entre las actividades actuales se encuentra la actualización del plan de manejo del Parque Nacional Podocarpus, documento técnico que busca orientar las acciones de conservación y mejorar la gestión del área protegida. También se desarrollan proyectos de reforestación y protección de zonas de captación de agua en coordinación con instituciones locales.

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