Celebraciones litúrgicas, romerías y una alta afluencia de fieles marcaron el fin de año y el inicio del 2026 en el Santuario Nacional de El Cisne, con llamados a la paz y a la esperanza desde la fe.
El Santuario Nacional de El Cisne cerró el año 2025 con una solemne Eucaristía de Acción de Gracias, celebrada en un ambiente de profunda fe y recogimiento. La ceremonia fue presidida por monseñor Walter Heras, obispo de la Diócesis de Loja, y concelebrada por el padre Sócrates Chinchay, rector del Santuario, en la que la comunidad elevó su gratitud por los dones recibidos durante el año que culminó.
El 1 de enero de 2026, se desarrolló la primera romería del año, con la que la Diócesis de Loja cerró el Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza” y conmemoró 25 años de esta expresión de fe impulsada por los priostes. Miles de fieles provenientes de Loja, Zamora Chinchipe y El Oro participaron en esta jornada religiosa.
El 2 de enero no fue la excepción, cientos de personas acudieron al sector Agua del Milagro para recoger agua bendita, una tradición con la que los fieles buscan iniciar el nuevo año con bendición y esperanza. Las largas filas de autos y de personas no fue impedimento para que los creyentes se hagan presentes y eleven sus oraciones.
Desde tempranas horas de la mañana, la sagrada imagen inició su peregrinación, la programación incluyó el cambio de vestimenta en el Monumento al Cisne y el posterior ingreso al Campo Mariano, donde se celebró la eucaristía solemne, presidida por el obispo diocesano. Durante la homilía, monseñor Walter Heras exhortó a vivir el 2026 como el Año de la Paz, una paz que —señaló— debe nacer en el corazón y reflejarse en los hogares y en la convivencia diaria.
Al finalizar la celebración, el obispo anunció que, a partir de este año, la peregrinación mariana del primero de enero se realizará de manera permanente, como signo de gratitud y esperanza, reconociendo la profunda devoción del pueblo que acude cada inicio de año a encomendarse a la Virgen de El Cisne.
“Venir y visitarla a la -Churonita- siempre va ser especial para nosotros, personalmente me siento muy agradecido con ella y como muestra de agradecimiento debo estar presente para acompañarla. Cuando veo tanto romeriante me alegro porque me doy cuenta de la grandeza y lo milagrosa que es nuestra sagrada imagen”, comenta Rosa Espinoza, romeriante.
De esta manera, la Iglesia diocesana reafirmó su compromiso de caminar junto al pueblo, fortaleciendo la fe y promoviendo la paz bajo el amparo de María, Madre de Dios y Madre de los fieles.

