Investigaciones realizadas en Zapotillo revelan la relación entre la salud de las cabras, los parásitos y el estado del bosque seco, un ecosistema clave para la economía y la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.
En el cantón Zapotillo, al sur de la provincia de Loja, la crianza de cabras no solo representa una actividad productiva, sino una forma de subsistencia para muchas familias que habitan en el bosque seco. En una zona marcada por la sequía y la migración, estos animales se han convertido en una fuente esencial de alimento, ingresos y estabilidad para las comunidades rurales.
La docente e investigadora del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), Lucía Guzmán, explica que la producción caprina es la base económica de numerosos hogares en esta zona. “Las cabras son fuente de carne y de leche, además de adaptarse muy bien a las condiciones del bosque seco, donde otros sistemas productivos no logran mantenerse”, señala.
La leche de cabra, además, posee un valor especial para las familias rurales. En muchas comunidades se utiliza como alternativa alimentaria cuando no existe acceso a leche de vaca, ya que resulta más fácil de digerir para niños y adultos. A partir de esta producción también se elaboran derivados lácteos como queso, yogur, requesón, dulce de leche y otros productos que contribuyen al sustento económico local.
Sin embargo, una investigación científica desarrollada por un equipo interdisciplinario de la UTPL reveló que la salud de estos animales enfrenta varios desafíos. El estudio surgió luego de que productores alertaran sobre problemas como abortos, pérdida de peso, mortalidad de crías y reducción en la producción de leche.
Los resultados evidenciaron que más del 90 % de las cabras analizadas presentaban algún tipo de parasitismo gastrointestinal o sanguíneo. Entre los parásitos identificados destaca Haemonchus contortus, asociado a cuadros severos de anemia en los animales.
De acuerdo con Guzmán, estos parásitos no solo afectan la productividad del ganado caprino, sino que algunos también pueden transmitirse a las personas. “No es únicamente un problema veterinario; también se relaciona con la salud pública y la seguridad alimentaria”, enfatiza.
Como parte de la investigación se validó el sistema Famacha, una herramienta sencilla que permite detectar anemia en campo mediante la observación del color de la mucosa del párpado del animal. Esta metodología fue comparada con análisis de laboratorio y demostró ser efectiva para identificar problemas de salud en las cabras.
Desde una perspectiva ecológica, el investigador Diego Armijos, del Museo de Zoología de la UTPL, explica que la relación entre las cabras y el bosque seco es compleja. Aunque tradicionalmente se ha señalado que estos animales degradan el ecosistema, también son fundamentales para la supervivencia de las comunidades que habitan en este territorio.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio revela que las zonas con mayor degradación del bosque seco presentan una mayor presencia de parásitos en las cabras, mientras que en áreas mejor conservadas los animales muestran mejores condiciones de salud.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio revela que las zonas con mayor degradación del bosque seco presentan una mayor presencia de parásitos en las cabras, mientras que en áreas mejor conservadas los animales muestran mejores condiciones de salud.

