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RECONOCIMIENTO. La poeta lojana ha sido reconocida con varios galardones a nivel local y nacional.

La poeta lojana que brilla en la poesía nacional e internacional

La escritora y periodista cultural lojana volvió a marcar un hito nacional con el poema “Aquí duerme la espuma”, obra que explora las huellas íntimas de la violencia y la potencia sanadora de la palabra.

A sus 32 años, Andrea Rojas Vásquez es una de las autoras jóvenes más consistentes y prolíficas del país. Tecnóloga Agroindustrial, escritora, periodista cultural y docente, ha desarrollado una obra que oscila entre la autobiografía, la poesía y la no ficción. Es autora de títulos como Ay mi conejito era tan picarón en ritmo de raro adagio (2018), Matar a un conejo (2020) —que será reeditado en Argentina—, Llévame a casa, por favor (2021, reeditado en España), Furia (2023) y Una casita (2025). Sus textos forman parte de importantes antologías latinoamericanas y se han difundido en revistas de México, Argentina y Nueva York.

Su trayectoria ha sido reconocida con varios galardones: el Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño (2021), el Mérito Cultural de la Asamblea Nacional (2022), el Reconocimiento al Mérito Literario de la CCE-Loja (2022) y la Condecoración Ángel Felicísimo Rojas (2024). Además, fue becaria del laboratorio argentino “Contra el terror” y obtuvo la beca de excelencia académica Zoila Ugarte (UNIR, España). Actualmente colabora con Mundo Diners y continúa su formación en periodismo narrativo, influenciada por referentes como Leila Guerriero.

La obra con la que ganó el Premio Nacional César Dávila Andrade —uno de los más emblemáticos del país, con cuatro décadas de trayectoria— nació de un pensamiento profundo: su experiencia y análisis meticuloso respecto a la violencia sexual en la infancia.

“Es una obra que dialoga entre la violencia y la infancia”, explica, consciente de que aún existen resistencias sociales para abordar estos temas. Rojas recalca que su intención no fue crear morbo ni hacer una denuncia explícita; más bien buscó traducir un dolor que durante dos décadas permaneció en silencio. “Me animé a decirlo a través de la poesía porque es mi forma de traducir ese dolor para que deje de habitarme”.

La autora señala que la esencia del poema no siguió una ruta lineal. Fue un proceso de más de tres años que incluyó conversaciones con amigos, terapeutas y una larga reflexión personal. “Uno escribe incluso cuando no está escribiendo”, afirma. En este poema, la palabra opera como un dispositivo de memoria y supervivencia: “Explora lo interno, el viaje de sobrevivencia con cierto secreto, cierto estigma”.

Rojas considera que la violencia sexual en la infancia afecta a mujeres y hombres, y que su análisis requiere comprender estructuras sociales, económicas y de poder. Sin embargo, en Aquí duerme la espuma, su aproximación no es sociológica sino íntima: una revisita al cuerpo fragmentado que intenta recomponerse. “Por eso escribo: porque implica una reflexión mucho más honda que no cabe en una sola frase”.

Aunque este es su segundo Premio Nacional, Rojas siente que su camino literario “aún está fresco, aún por descubrirse”. Continúa formándose en comunicación y fortaleciendo su proyecto como periodista narrativa, un estilo que —dice— exige inmersión, tiempo y una mirada generosa hacia el otro. También trabaja en nuevas obras, todavía en proceso, y mantiene vínculos con Argentina y España, países con los que ha tejido relaciones afectivas y académicas.

Finalmente, a jóvenes, niños y adultos que quieren dedicarse a escribir, Rojas invita a equivocarse sin miedo: “Que se equivoquen mucho, que abracen la derrota y que jueguen. No perder el sentido del humor es esencial”. También insiste en leer —no solo libros, sino la realidad— y en construir una mirada propia: “Lo ideal es que cada uno tenga la rebeldía de descubrir su propia identidad y ser dueño de su propia mitología”.

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