La acumulación de sedimentos y rocas en la vía Loja–Malacatos genera alarma ante la cercanía del feriado y el recuerdo de las millonarias pérdidas registradas el año anterior.
El inicio de la temporada invernal en la provincia de Loja ha reactivado la preocupación en el sector de Nangora, punto crítico de la carretera estatal que conecta a la capital con las cinco parroquias surorientales. Las constantes precipitaciones de los últimos días han provocado que las denominadas «cajoneras», muros de tierra diseñados para soportar el material que baja de la montaña, se saturen por completo. Al estar llenas estas estructuras, las rocas están pasando directamente a la calzada, incrementando el peligro para conductores y peatones.
Leonidas Tello Cano, propietario de la hostería Mi Compadre, confirmó en entrevista con La Hora que el riesgo es inminente. “Hace unos dos días bajaron rocas de aproximadamente 60 quintales; un impacto de esa magnitud podría destruir vehículos o ser mortal”, advirtió.
Según Tello, la preocupación radica en que el año pasado el sector esperó tres meses por una reacción gubernamental que nunca llegó, lo que derivó en pérdidas masivas. La afectación no solo es turística, sino logística, ya que esta vía abastece a cerca de 100,000 habitantes desde Loja hasta Zumba y es clave para el transporte de carne y productos hacia mercados como Guayaquil, Machala y Cuenca.
Esta vulnerabilidad económica se extiende a las tiendas y supermercados locales. Tello explicó que el bloqueo de la vía impide la rotación de inventarios, provocando que productos industrializados y perecederos caduquen en las perchas, agravando la crisis de comerciantes que aún arrastran deudas del 2025.
Ante la inminencia del feriado de Carnaval, considerado una oportunidad crucial para la reactivación y para evitar nuevos despidos, autoridades locales como Jhimmy Toledo Castillo, presidente de Conagopare Loja, han exigido al Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) la presencia permanente de maquinaria pesada.
Mientras el MIT proyecta obras definitivas para mediados de año y planifica limpiezas integrales esta semana, especialistas y afectados demandan un monitoreo técnico riguroso.
Advierten que las intervenciones actuales son apenas paliativos frente a la inestabilidad geológica del cerro. Por ello, transportistas y sectores productivos insisten en que la atención no puede limitarse a la limpieza de escombros, sino a una vigilancia constante que garantice la integridad de los usuarios y la estabilidad de la cadena de suministros durante los meses más críticos del invierno.
El Dato
Grupos ciudadanos convocaron a una reunión de trabajo para el martes 3 de febrero de 2026 a las 20:00 en la Hostería Mi Compadre, con el objetivo de buscar soluciones al tema.

