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DEPORTISTA. Ranty Medina entrenando en la Sub-19 de Libertad F.C.

Ranty Medina y el anhelo de jugar en primera

El joven futbolista originario del cantón Saraguro avanza firme en el proceso formativo de Libertad F.C., impulsado por su familia y el orgullo de representar a su cultura.

A los seis años, en el cantón Saraguro, comenzó una historia que hoy se escribe con disciplina, sacrificio y un sueño intacto. Ranty Tuparik Medina Chalan, actual jugador de la categoría Sub-19 de Libertad F. C., es uno de los jóvenes talentos que emergen desde las formativas del club lojano y que se encuentra a un paso del fútbol profesional.

Su pasión por el fútbol nació en el entorno familiar. Fue su hermano quien lo motivó a dar sus primeros pasos en una escuela formativa de Saraguro, donde se entrenó de manera constante desde los seis hasta los 14 años. Desde entonces, el deporte se convirtió en parte esencial de su vida y en el motor que hoy lo impulsa, con orgullo por sus raíces indígenas y con el anhelo de perseguir el objetivo de llegar a Primera División.

El salto a Loja marcó un antes y un después. A los 14 años, durante un curso vacacional del club, decidió probar suerte. Lo hizo con nervios, acompañado de su madre, sin imaginar que pocos días después sería seleccionado para integrar las formativas. Tras destacar en un campeonato interno, fue escogido para continuar el proceso en la Sub-15 en agosto de 2023. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante: en enero de 2024 dio el paso a la Sub-17 y actualmente forma parte de la Sub-19, la última categoría antes del plantel profesional.

El camino no ha sido sencillo. Ranty cursa el tercer año de bachillerato y debe dividir su tiempo entre las aulas y los entrenamientos. Sale antes de clases para cumplir con las prácticas en Loja para luego ponerse al día con las materias. El respaldo de sus docentes y autoridades educativas ha sido clave, pero sobre todo el apoyo incondicional de sus padres, quienes, pese a la distancia y al trabajo diario, lo sostienen emocional y económicamente.

En lo deportivo, el cambio de categoría también significó un desafío mental. El ritmo de juego, la intensidad y la presión aumentaron considerablemente al pasar de la Sub-15 a la Sub-17, y más aún en la Sub-19, donde el nivel es altamente competitivo. Hubo momentos de duda, especialmente cuando sentía que rendía mejor en los entrenamientos que en los partidos. “Hubo un tiempo en que sentía que no estaba para esto, que no me salían bien los partidos. Lo más duro fue lidiar con mi mente, sentirme incapaz por momentos”, confesó con honestidad.

Superar esas barreras internas se convirtió en parte esencial de su proceso. Con el respaldo de sus entrenadores y la motivación familiar, entendió que el crecimiento también implica tropiezos. Hoy asume la exigencia como una oportunidad y reconoce que estar en la Sub-19 representa un reto mayor, pero también una vitrina hacia el profesionalismo. En Libertad F.C. el seguimiento a las formativas es constante y algunos juveniles tienen la posibilidad de entrenar eventualmente con el primer equipo, lo que mantiene viva la ilusión.

Su sueño es claro: debutar en Primera División con el club que lo acogió. No se proyecta en otro equipo; su deseo es consolidarse en el cuadro libertario y defender sus colores en el estadio Reina del Cisne. Más allá de lo deportivo, Ranty entiende que su presencia en el plantel tiene un significado especial. Es uno de los pocos jugadores indígenas que integran un proceso formativo en el fútbol profesional de la ciudad y asume esa representación con orgullo.

“Me siento motivado por estar representando a mi cultura y a mi cantón. Eso me da fuerza para no dejarlo”, afirma. En Saraguro, cuando regresa a casa, algunos niños y jóvenes lo reconocen y le piden fotografías o autógrafos. Ese gesto, que podría parecer sencillo, se ha convertido en un recordatorio del impacto que puede generar su ejemplo.

Por ello, envía un mensaje directo a los jóvenes indígenas que sueñan con llegar al fútbol profesional. Sabe que, fuera de sus comunidades, pueden enfrentar prejuicios o críticas. Su consejo es perseverar y no permitir que las opiniones externas apaguen el anhelo. “No importa lo que les digan o cómo los traten. Si es su sueño, sigan ahí dándole. A nosotros los indígenas muchas veces se nos critica, pero hay que seguir y tener constancia en cada entrenamiento”, enfatiza.

Con apenas unos años en las formativas y tres categorías superadas en tiempo récord, Ranty Medina encarna la constancia y la resiliencia. Está a un paso del profesionalismo, pero mantiene los pies en la tierra y la mirada fija en el objetivo. Desde Saraguro hasta Loja, su historia demuestra que el talento, cuando se combina con disciplina y respaldo familiar, puede abrir puertas que antes parecían lejanas.

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