En la Casona Cultural, nuevos escritores exploran caligramas, creando poemas visuales donde cada palabra forma figuras que expresan ideas, emociones artísticas y literarias.
En la tarde del jueves 26 de marzo del presente año, mientras el tráfico resonaba y el sol se despedía. En el pequeño rincón de lectura de la Casona cultural, se descubrían escritores emergentes con el arte del caligrama. Un poema que se escribe sobre la silueta de la voz o el sujeto lírico, es decir, cada verso se construye para reproducir la figura deseada, cada palabra es un ladrillo que le da forma a esa casa soñada. La imagen que forman las letras expresa visualmente lo que el escritor describe.
Es así que con la guía del maestro Byron Carrión, estos pequeños poetas experimentaron la imagen del poema. Desde esbozos, caricaturas y garabatos significativos nacieron caligramas lojanos. Los poetas se dieron la oportunidad de dibujar con letras, cual tizas sobre la calzada en Artes Vivas, crearon, plasmaron y contaron historias con un poema sobre la silueta de su lápiz y sobre el fondo de la vida. El caligrama invita a crear más allá que poesía, invita a crear una versatilidad de posibilidades, dando paso a cada estilo.
Dentro de la escritura bella y la Fábrica de poesía, la métrica no es indispensable, la décima no es una necesidad, el simple corazón y el sentimiento sostienen la pluma y crean el camino de la identidad del poeta. En este espacio ameno el ser iracundo puede escribir desde el desahogo. El ser alegre desde la admiración, el triste desde el recuerdo y el lojano desde la Puerta de la ciudad, el Parque de las flores, o la Casona Cultural. Loja inspira a estos escritores la paz necesaria para trasmitir experiencias en las letras, para usar la escritura como mecanismo de expresión, reflexión y sobre todo como búsqueda de la identidad.
Cada semana, el artista y promotor B. Carrión, selecciona un día en el que convoca a la Fabrica de Poesía, un taller que revoluciona la escolarización de la poesía, y deja de lado lo riguroso, para enfocarse en lo diverso del arte, proponiendo el verso libre dentro de la renuncia, la crítica, la inspiración y el objeto. Aquí el verso respira de la rima, se guía la emoción antes que la estrofa, escribir es dibujar, y leer es inspirar. El lienzo puede mancharse, y volver a pintarse en esta fábrica que no busca acoger a expertos, busca formar y cultivar artistas que ven al verbo como un arma para enfrentar, y reconstruir el mundo.
Como la máquina de coser, enhebra diferentes telas con un mismo hilo, en la poesía el mismo escritor puede hablar de lo mismo desde una voz diferente, puede darle vida a quien no la tiene, puede ser la voz de los que ya no están. Se puede ser irónico, se puede ser apasionado, gris o blanco, rojo o azul, pues el mentor de la fábrica y sus colaboradores, escuchan, transmiten y admiran la simplicidad y la espontaneidad de la creación lírica.
Por: Yelena Sosoranga Cueva

